domingo, 11 de octubre de 2009

EL DE AYER FUE UN DIA RARO ... Y HERMOSO.


Como esas sensaciones raras que muy pocas veces se dan en la vida. De eso raro… de ese día raro al que también hizo referencia Kauffman en la Biblioteca Nacional ayer tarde en la Sala Borges del 1er. Piso. Repleta de almas compañeras, para celebrar eso que nadie tiene bien en claro lo que es y porqué se lo denomina “homenaje”, como dijeron. Cuando con solo narrar aspectos de su vida no era suficiente al solemne momento, o a las dádivas de pensamientos geniales que surgían al traer al presente en los comentarios a Nicolás Casullo, el futbolero barrial, el intelectual, el periodista, el escritor, el jodón y hasta a veces el calentón…y sin dudas el militante. Ese que había traído desde la sencillez del barrio de Almagro y de una familia numerosa y bien tana a lo que con el tiempo se convirtió en el orgullo del pensamiento nacional. Traído por voluntad propia de las Europas, con bases teóricas de los mejores entre los diversos pensamientos, a sentir la necesidad de asumir el peronismo combativo, pasando por la CGT de los Argentinos que lo sedujo trayéndolo del 68’ francés, la “orga” montoneros y la JTP…hasta el exilio “reflexivo” y cruento. Un día raro al recordarse el primer aniversario de su fallecimiento, raro porque estábamos allí, sentados en los pasillos de la Borges, al mismo tiempo, la Cámara de Senadores de la nación debatía para sancionar esa “madre de todas las batallas”, se discutía fieramente, nada más ni nada menos que el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Convergía todo en un marco de la rareza mencionada, por eso, era el raro sentimiento de contemplar la convergencia de todas estas cosas a la vez. Nicolás Casullo fue nombrado en el recinto senatorial también por la Senadora Marta Osuna. Nicolás se lo merecía. Era parte de ese desnude, de una oposición maldita volcada en la concentración de los medios en vía de desguazarse y defendida por opositores malhumorados, no solo del gobierno, sino de ese sentido de percibir a un pueblo desde su tarima de intereses sectoriales o particulares, egoístas, de ideas reaccionarias mal nacidas, o de las concepciones feudocráticas de los Rodríguez Saa, los Romeros ó los Puertas. Sentimiento raro por la percepción de estar dando vuelta una página de la historia. Sí, ayer, el país estaba siendo revisado violentamente por un vuelco en el umbral del bicentenario, que se aproxima raudo con las intenciones y utopías esbozadas hace más de 30 años por nuestras generaciones, febriles de saborear sueños que alguna vez se frustraron. Pero la Plaza de los dos Congresos se llenó otra vez de pibes, con un marco más favorable que el que nos tocó alguna vez. Una presidenta rara, porque hace lo que siempre anhelamos hacer, nosotros los que nos sentimos raros. Bien o mal, pero lo hace, es una de las nuestras; con unos ovarios como muy pocas veces se han visto. Un día evidentemente raro; como sentir un gran giro en que los esfuerzos habidos desde hace añares, los cumpas que quedaron en el camino por ser obsecuentes de logros e ideas, los 30.000, la sangre vertida, el genocidio cometido por los hijos de puta de la historia… todo cobraba algo de sentido ayer… al fin! por todo eso, creo que fue un día raro.

3 comentarios:

emeygriega dijo...

Parece que todos sentimos y escribimos lo mismo.
Yo me agarré de la Gazeta de Buenos Aires....tiempos de rara felicidad.


Un abrazo!

Comando Megafon dijo...

Un día raro, la ausencia de Nicolás Casullo y la presencia de una discusión que Nicolás seguramente imaginó en alguno de sus sueños. ¡Qué claro tenía el rol de los medios de comunicación en estos inicios del siglo XXI, luego de pasar por la década de los 90 y la gran concentración. Fue un día raro que terminó felizmente con un sueño cumplido: la votación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el mejor homenaje para la rememoración del maestro Nicolás Casullo.
¡Viva Perón!

Santiago Coco Plaza dijo...

Sin palabras. Parece que todos coincidimos ... porque quizás también somos raros.