LA ESTADISTA

LA ESTADISTA
Compañera Cristina Fernández de Kirchner

martes, 29 de noviembre de 2011

CRISTINA, LA CGT Y LOS EMPRESARIOS


El golpeteo sistemático de anuncios y crónicas informativas por parte de los medios hegemónicos acerca del presunto malestar entre CGT y gobierno nacional, no deja de ser una intencionada operación más al colectivo ciudadano receptor de los mismos. Que hay tiros y aflojes entre las partes, no cabe duda, siempre los habrá; debido a que siempre están los intereses de sectores y cada quien defiende su rancho. De los tres factores en pugna, Gobierno, trabajadores y empresariado; solo la parte Gobierno, como administrador del Estado mismo y con el poder otorgado por la ciudadanía en las urnas, le toca el papel de bailar con la más fea. Del poder central deben proyectarse las decisiones políticas precisas para poner los puntos sobre las ies y moderar todas las partes.


La Presidenta Cristina, en determinado momento durante su último discurso ante la UIA, preguntó ¿Dónde está Hugo? – refiriéndose al líder camionero – para enseguida referirse a que ella no estaba de acuerdo con el proyecto de ley de reparto de ganancias presentado por el diputado y asesor letrado de la CGT Héctor Recalde; y que los recursos de incrementos salariales se trataran a través de paritarias. Con esta actitud, Cristina primero demuestra frontalmente una decisión en el parecer, sin tapujos y segundo de cara a la sociedad, lejos de otro medio. Acto seguido y en caliente hay quiénes se rasgaron las vestiduras; hasta se llegó a hablar de “derechización” del modelo. Digo, es más fácil que yo sea Francisco Franco con un kilt y gaita escocesa que a Cristina Fernández el neoliberalismo le roce sus ideas. Nos encontramos con una suerte de arbitraje lógico y puntual en la interrelación de los poderes en pugna. “Hilar más fino” también corresponde poner a las partes en su lugar acorde a los tiempos y el contexto, que va más allá de nuestras fronteras; y siempre en función de nuestros propios intereses de conjunto y de la región.


Es decir, si tenemos en cuenta las demandas del empresariado nacional, me remito a la observación analítica del periodista Anguita al decir que debemos tomar en cuenta que la llamada Eurozona está en un proceso recesivo y que, inevitablemente, afectará en el comercio exterior de la Argentina. Además, la tutela de los organismos financieros internacionales sobre Europa hace que los propios empresarios argentinos estén mucho más preocupados por la crisis internacional que pendientes de las idas y venidas de las internas políticas o sindicales. Es evidente que Cristina no quiere roces con sectores con los cuales hay y habrá tironeos por la defensa de intereses en los próximos años de su mandato.


La CGT por su parte debe hacer bien los deberes, por no decir mejor. El affaire Cirielli, Momo Benegas, paro de camioneros en demostración de fuerza en algún momento sumado las rencillas internas, no creo que tenga la aceptación de la mayoría de los trabajadores que representa la central obrera, ni del Gobierno de quien reitera ser un aliado estratégico; como tampoco la exposición de algunos de sus cuadros en medios que corresponden al monopolio Clarín y que tanto vapuleó a su jefe máximo Hugo Moyano con la empresa Covelia y el pedido de informes del Ministerio Público suizo. No creo sea tiempos de cambios en la conducción cegetista, sí más adelante. Los termómetros dirán la dimensión que alcancen en las relaciones de fuerza de las políticas sindicales internas entre los gremios … ¿trabajadores de la industria ó de los servicios?