LA ESTADISTA

LA ESTADISTA
Compañera Cristina Fernández de Kirchner

miércoles, 7 de septiembre de 2011

CLAUDIO, EL PERIODISTA, EL PERONISTA, EL MILITANTE



Digo el periodista, para señalar en Claudio Díaz la máxima expresión en su profesión. ¿Porqué digo esto? Porque su honestidad y su ética profesional la supo llevar en el marco de una militancia sistemática dentro del peronismo que profesaba.
Un amigo personal y gran compañero. Un peronista, un periodista y un militante. Todo consumado en su persona extraordinaria, plena de humildad y sencillez; desde allí, y basado en sus principios supo ponerse “las pinturas de guerra” cuando hubo de sostener desde su profesión el discurso cabal de la información al pueblo contra el discurso hegemónico del diario Clarín, donde trabajaba. Se desató la guerra entre sus artículos y la línea editorial del monopolio.

Claudio se vió llevado a renunciar al diario, no percibió indemnización alguna y ni la quiso. Se fue con elegancia de los grandes, la fidelidad a sus principios. Simplemente buscó la libertad de su conciencia para escribir. Una de sus respuestas fue la publicación de su libro “DIARIO DE GUERRA, Clarín, el gran engaño argentino” y reza en la etiqueta de portada del libro: “Miserias y Secretos del Grupo contados por un periodista censurado”. Así como Rodolfo Walsh, escribió la inmortal obra literaria argentina en su ya famosa Carta a la Junta Militar, Claudio escribió su carta al Grupo Clarín en el momento de su apartamiento de la empresa monopólica. Una carta que toma aún más dimensión, si tenemos en cuenta los acontecimientos vividos en los últimos tiempos en el marco de la nueva Ley de Medios Audiovisuales 26.522; y también, toma aún más valor simbólico a partir de su lamentable muerte acontecida hace un mes.

Claudio Díaz era un muchacho cincuentón que siempre se movilizó con alegría, nunca una pálida; y es precisamente esa alegría peronista con que siempre aceptó todos los homenajes que se le hicieron en vida y que nunca hubiera querido que a su muerte lo lloremos, sino que lo reemplacemos en su cometida de vida. Por eso, valga en estas líneas un simple homenaje más a un compañero, a un peronista…EL PERIODISTA.