LA ESTADISTA

LA ESTADISTA
Compañera Cristina Fernández de Kirchner

martes, 26 de abril de 2011

SE FUE HACE 6 MESES Y SU PRESENCIA SE AGRANDA



Néstor Kirchner fue muy fiel al objetivo que tenía trazado; pero en el contexto concreto tomaba las vías que fueran necesarias para insistir en el triunfo de ese mismo objetivo. Era un pragmático de lujo en mi humilde opinión.

El 25 de mayo de 2003 asumió la presidencia Néstor Kirchner. A partir de allí comenzaría una nueva etapa, un nuevo modelo de país surgiría a partir de una conducción del Estado que muy pocos contemplaban, pero era el bagaje que el mismo Néstor Kirchner, al igual que tantos patriotas traían dentro de sus ideas y pensamientos, para recuperar un país sometido al pensamiento liberal conservador que tanto dañaron a una sociedad, a la Nación entera en su conjunto a lo largo de nuestra historia. Comenzaba entonces una etapa, que dejaba atrás el avasallador modelo de la patria para pocos, la del “granero del mundo” y que la “revolución fusiladora” había dejado inconcluso al sesgar a sangre y fuego la gestión de gobierno del General Perón.


Desde el principio de su gestión, Néstor Kirchner, llevó a cabo un cambio de paradigma, que dejó plasmado en el discurso de asunción en el Congreso Nacional y que muy pocos daban fe que así sería. Entre otras cosas fijó un eje primordial de que la economía debía estar subordinada a la política y no al revés. En los treinta años anteriores, con la honorable excepción de la corta etapa de Bernardo Grinspun en la Primavera alfonsinista, habían predominado visiones tecnocráticas y visiones del consenso en donde las autoridades impulsaban medidas escritas por los representantes de corporaciones.

Al comienzo de esta etapa el país estaba en default, con un 25 % de desempleo, un 53 % de pobres y 11 millones de indigentes. Este era el resultado de años de neoliberalismo, de destrucción de la industria nacional. Siete años después podemos decir que el conjunto de políticas comenzadas a aplicar desde 2003 implicaron un cambio en el modelo de desarrollo, dando fin al período de hegemonía financiera y sentando las bases de un período de características diferentes.

¿Una prueba en números? En 2003 el total de la deuda bruta del sector público nacional representaba el 139 % del PBI; a fines de 2009 cayó hasta el 49 %. La renegociación de la deuda con quita del 65 %, el nivel más alto de quita en la historia de la economía mundial. En 2003, el 76 % de la deuda estaba nominada en moneda extranjera; en la actualidad bajó a poco más del 50 %. En ese 2003 la deuda tenía en una vida promedio de 6,9 años. Hoy, los plazos de pago son de casi el doble llegando a 12,7 años. Por entonces la deuda era un 722 % mayor a las reservas; en la actualidad es apenas el 120 %. También la combinación de superávit comercial y superávit fiscal, nunca antes dada en la historia argentina, permitió acumular reservas y aumentó la autonomía de decisión y la independencia económica.
La política de tipo de cambio administrado y competitivo permite aumentar exportaciones y sustituir importaciones, de ahí el superávit comercial y el crecimiento de la industria con su impacto positivo en el empleo. Las retenciones a las exportaciones de productos primarios permiten generar reservas y junto a la recuperación de la recaudación, generada por mejoras en el nivel de actividad dan lugar al superávit fiscal.
El crecimiento económico de más de un 70 por ciento desde el primer trimestre de 2003 a igual período de 2010, con importante participación de ahorro interno (27 por ciento del PBI en 2007), con alto protagonismo del crecimiento industrial y con generación de más de 4 millones de puestos de trabajo genuino.


Comento esto, basado en algunos números y cifras con porcentuales para que se pueda dimensionar el cambio que comenzó con la irrupción de Néstor Kirchner al Gobierno a partir del 25 de Mayo de 2003. Por supuesto que ésto no queda solo y aislado en números fríos basados en los cambios económicos.
Todo también implica un cambio drástico de política que hace impacto positivamente en el actor social de nuestro pueblo. La anhelada justicia social del Gral. Perón y la compañera Evita comenzaba a aflorar nuevamente en los horizontes de nuestro vapuleado pueblo.
Los programas y determinaciones en las políticas sociales fueron decisiones permanentes de la política de Estado de Néstor.

A todo esto había que incorporarle un factor fundamental, que hacía al contexto histórico y su reivindicación sanadora, esto es, ni más ni menos que la memoria y la justicia en contrapartida a las aberraciones cometidas por el Terrorismo de Estado. Néstor y tantos otros de su generación sufrieron en carne propia este atropello histórico, como así también el pueblo argentino en su conjunto.
Las políticas en DDHH surgieron a un plano que nadie imaginaba. En sus comienzos, con la anulación de las leyes de “Obediencia Debida” y “Punto Final” y todo lo que vino después.

No me extiendo más, aunque hay muchísimo para agregar, esta nueva etapa la estamos viviendo con plenitud, militándola con alegría como sugería Jauretche. Néstor Kirchner, un grande, un compañero que permanecerá en la historia de los hombres de principios avasalladores. Un peronista como pocos. ¡Gracias Néstor! ¡Fuerza Cristina!