LA ESTADISTA

LA ESTADISTA
Compañera Cristina Fernández de Kirchner

viernes, 8 de marzo de 2013

EL MEDIO ES EL MENSAJE


(Notaza. (*) El autor es Licenciado en Comunicación Social. Docente de la Cátedra de Comunicación y Teorías de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social. UNLP.)

CARLOS PAGNI - coimero y mentiroso -

El diario LA NACIÓN y las obsesiones de sus escribas
Las siguientes líneas surgen a partir del análisis de una publicación del diario La Nación, del miércoles 6 de marzo de 2012, (el día posterior al fallecimiento de Hugo Chávez) que aparece en tapa con el título “Mucho más que un espejo”, y cuyo autor es Carlos Pagni.

Por Federico Varela (*) / Quien comienza así: “No hace falta demostrar que la amistad con Hugo Chávez ha modelado la historia del kirchnerismo. Es imposible narrar la aversión de los Kirchner a una interpretación pluralista de la política, y su adaptación cada vez más entusiasta al populismo, sin mencionar su contemporaneidad con el chavismo”.

Hay una tendencia casi frenética en los escribas del mundo liberal, conservador, o de la derecha, para decirlo de modo más riguroso, en señalar como populista a los distintos procesos que en América Latina se llevan a cabo, desde la irrupción en el poder legítimo de los líderes de la región, llámense estos Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Lula Da Silva, Rafael Correa, Pepe Mujica, etc. En el machacar de ese enunciado se esconde una velada operación: la de denominar/demonizar a estos procesos conducidos por esos líderes, como gestas de la (otra vez) barbarie, el atraso de las pseudo democracias consensuadas por la masividad fascinada, por la figura del que gobierna.

Continúa Pagni; “La relación con la Venezuela de Chávez es el único vínculo externo que Néstor y Cristina Kirchner mantuvieron sin altibajo alguno a lo largo de una década. Ellos, que no pudieron perseverar en la afinidad con España, en la familiaridad con Uruguay, en la buena vecindad con Chile ni en la asociación comercial con Brasil, entablaron con el presidente fallecido un romance frente al cual el carnalismo de Menem con Bush se reduce a mera cortesía”. Vale la aclaración que lo que nosotros consideramos el fin de la concesión a ciertas empresas españolas que saquearon hasta último momento, lo que otrora eran marcas registradas del orgullo argentino (YPF, Aerolíenas Argentinas), para La Nación significa no perseverar en la afinidad”, el juego del lenguaje permite la ironía y el cinismo a gran escala.



Podrán instituirse desde lo académico infinitas definiciones de populismo. De estas, sólo por mencionar alguna, Carlos Pagni, uno de los punta de lanza de esos opinólogos, desde su grada en la tribuna de doctrina del diario La Nación, titula su nota de hoy “Mucho más que un espejo” acudiendo (sin aclararlo por supuesto) al sociólogo Francisco Panizza, autor de esa frase. Lo que tampoco aclara el ariete del diario de los Mitre, es que Panizza sostiene que los “mandatos” de Carlos Menem y George Bush también fueron experiencias populistas.

Pero como a esa derecha, macha, blanca, liberal le duele que dos de sus hijos-hombres predilectos (Menem – Bush), hayan sido acusados de relaciones homosexuales, utiliza a sus exegetas (Pagni es uno de tantos), para acusar que en los populismos también existe la penetración política entre hombres. Lo que olvida esa derecha es que en su ojo obsceno lo carnal entre hombres está mal visto, pues, en eso que el operador de la Nación ve exceso, el populismo ve legitimidad, amor y goce. Además de legalidad, ya que de hecho, en esta comarca se sancionó el 22 de julio de 2010 la ley N° 26618 de matrimonio igualitario.

Lo que no es objeto de análisis para Pagni, son los resultados que dejaron las relaciones entre presidentes en un modelo liberal y en otro de carácter nacional y popular. La desocupación, la pobreza e indigencia, la deuda externa, el desmantelamiento del estado y el mercado interno, no son variables que merezcan su atención.

“Las simpatías personales o ideológicas son pistas engañosas para explicar esa solidez. Chávez estuvo vinculado, desde el comienzo, a la solución de dos problemas que el kirchnerismo no consiguió resolver en una década: financiamiento y energía. Aislado de las redes internacionales de inversión, Néstor Kirchner encontró en el venezolano a un prestamista permisivo”.

Aclarado lo carnal Pagni niega cualquier posibilidad de “simpatía” personal o ideológica entre Néstor Kirchner y Hugo Chávez (ni hablar de la construcción de lazos sustentables y duraderos entre los países de la UNASUR, o el haber planeado juntos de forma maestra la muerte del ALCA en Mar del Plata). Sólo ve en la relación entre ambos una conveniencia financiera donde Néstor sería un vividor sin fondos y Chávez un prestamista “permisivo”, pero interesado. Lo que oculta (pero se nota), es que le duele tremendamente que Néstor Kirchner haya desterrado al FMI de las políticas económicas nacionales: de cuantos puntos del PBI se destinaban (o recortaban) a salud, educación, jubilaciones, etc. Una decisión soberana de nuestro país es leída, por el diario La Nación, como síntoma de un país aislado de las redes de inversión internacional.

Trae al recuerdo la valija de Antonini Wilson, y afirma: “… son estampas imborrables de la poco edificante peripecia moral del Kirchnerismo”. Lo que habría que recordarles, a los que hablan de moralidad, ética, transparencia, calidad institucional, seguridad jurídica, etc., es que los medios que solicitan y fogonean sus notas, fueron cómplices de dictaduras militares, de torturadores, de violadores que robaron bebés, de guerras innecesarias y con final anunciado, de apropiaciones de empresas con la desaparición de sus dueños, de estatizaciones de deuda privada, de préstamos internacionales que no se aprobaron en el congreso (porque estaba cerrado), de gobiernos constitucionales en los que hubo atentados no investigados a la comunidad judía, de la voladura de una ciudad para borrar pruebas de la venta ilegal de armas, etc.

Sostiene que los Kirchner encontraron en Chávez a un inspirador: la demonización de la prensa independiente (continúa)…”. Realmente, a ésta altura cabe preguntarse: ¿cómo no se le derrite la lapicera a un periodista conservador, opositor, con claros intereses políticos, cuando se autodenomina independiente?. Es que acaso no ven que otro proceso que tuvo lugar en los últimos años fue analizar críticamente el quién dice qué, a quién, por qué medio y con qué fin? Si llegara a ser así, se comprende porque, luego no logran discernir el golpe que reciben en las urnas.

Aunque en el siguiente párrafo se desdice: “pero es más probable que ese parecido sea hijo de una concepción populista que no necesita recurrir a la imitación porque se basta a si misma”, aclarando que dicho ejemplo los Kirchner lo tuvieron en Perón. Carlos Pagni se podría poner de acuerdo consigo mismo al menos antes de exponer sus ensayos de carácter potencial (habría, podría; sería; tendría).

Nada dice la nota de las elecciones ganadas por Chávez, de la dignidad recuperada por los campesinos, los obreros, los indigentes, los desocupados, y toda esa mayoría para la que el estado nunca había dicho presente.

La impunidad discursiva (utilizando conceptos repulsivos) con la que se desestiman los movimientos populares de América Latina es impactante. Pareciera que hay un tipo de periodismo que emite verdades desde un pedestal de intelectualidad, moralidad y buen gusto. Pero se comprende la nota cuando se pone el foco en el medio que la publica y el tipo de lector al que se dirige, al que podemos imaginar con una sonrisa, pero con espuma de rabia en la comisuras de la boca.

Por suerte en la Argentina hoy se debate la política, y tenemos libertad para expresarnos, la misma que tiene Pagni. Lo que sorprende un poco (o ya deja de sorprender) es que se utilice cualquier arma y momento para golpear al adversario político desde la “independencia”. Se han leído (sobre todo en foros de los medios hegemónicos, que deberían estar moderados), signos de alegría por la muerte de Hugo Chávez, pero, realmente no se entiende qué festejan: ¿acaso no ven qué el General Perón se fue hace casi 40 años, y el peronismo está más vivo que nunca?

1 comentario:

Daniel dijo...

Excelente post, compañero. Abrazo.