LA ESTADISTA

LA ESTADISTA
Compañera Cristina Fernández de Kirchner

jueves, 25 de junio de 2015

CERTIDUMBRES - UNA NOTA COYUNTURAL PARA LEER

Ni bien se conoció la fórmula oficialista para las Paso, las usinas opositoras no demoraron un segundo en agitar los fantasmas que amenazan a la Argentina con una hipotética “bomba” que no dejará de estallar ni bien Cristina pase el bastón de mando. El “mercado” es el gran protagonista de las quejas opositoras. 


Cuando cualquier economista neoliberal con insistente presencia en los medios de prensa hegemónicos como fuente de información y, sobre todo, para dar a conocer los pronósticos sobre el futuro inminente de la Argentina, repite la existencia de apocalípticos presagios, tal como los publicados por un matutino local en su edición del fin de semana, centran sus análisis en aspectos de la economía que no tienen que ver con los que se priorizan en el modelo que se viene ejecutando en la Argentina y en otros países de América Latina.

La presentación de la fórmula presidencial Scioli-Zannini sumó incertidumbre sobre el rumbo económico” y que se “complicó las proyecciones para invertir”, fueron títulos y volantas publicados en un diario local fundados sobre opiniones de economistas que adhieren al modelo neoliberal, aunque eso no lo aclaran, preocupados por el destino de un tipo de “inversiones”: las especulativas de la timba financiera, por la resistencia del modelo a devaluar la divisa verde y por los intensos controles que realiza el BC y la Afip en torno de la política fiscal y de las operaciones del comercio exterior, medidas que no favorecen en nada el florecimiento del mercado financiero especulativo. O sea, no están preocupados por el mercado interno, ni por elmercado de trabajo, ni por la industria nacional… Cuando se refieren al mercado, se refieren a aquel que, con especulación financiera, permite ingentes ganancias para los timberos, que se ocupan y preocupan por ese tipo de negocios.

Expresan que no existe un “entorno amigable con el mercado y las inversiones”, pero no se atreven a especificar que la enemistad se refiere al mercado y las inversiones que apuntan a la timba, a las suculentas ganancias sin riesgo y sobre actividades improductivas que la política económica de estos últimos años se ocupó de combatir con firmeza inusual en los últimos 60 años.

¡Y tienen razón de preocuparse! Sobre todo si se atiende el último mensaje de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, si se analiza pormenorizadamente la razón de la fórmula para conducir el Estado que pone en juego el FpV y cómo se va conformando el Parlamento nacional, con candidatos que son primeras espadas del riñón y de sus más estrechos aliados.

El neoliberalismo deberá olvidarse por unos cuántos años, conforme lo indican las encuestas más serias, de que haya alguna posibilidad de torcer/eludir/eliminar el modelo de crecimiento económico con inclusión y, ni siquiera, deben especular con que quien preside la fórmula intente desandar el camino recorrido y trazado para el futuro. Es aconsejable que descarten también la idea de la “incertidumbre” en materia económica, sino todo lo contrario: Deben albergar la certidumbre de que no hay espacio para inversiones especulativas, mercados financieros volátiles, devaluaciones salvajes, endeudamiento, satisfacción a las demandas de los buitres de afuera y de adentro, flexibilización fiscal y todas esas delicias que adoran los gurúes y empresarios inescrupulosos del establishment y que fueron los instrumentos que enterraron por décadas las gigantescas posibilidades de desarrollo económico, social, científico – tecnológico, de infraestructura, etc. etc. de los argentinos, tal como se demostró en estos últimos doce años.

No hay espacio para “el cambio” y el consecuente retroceso a los años que causaron tanto dolor en la piel social, tanta desintegración de la fuerzas humanas y productivas de los argentinos, tanta impotencia y desvalorización de un pueblo altivo y digno… No hay espacio para la manipulación política de los deseos y la voluntad de una Nación, porque si algo se logró en estos doce años, además de la puesta en marcha de las fuerzas productivas de la Argentina, es la toma de conciencia de que en este proceso democrático que cumple treinta y dos años, la traición y/o la renuncia no provino del pueblo hacia sus aspiraciones, sino de la clase dirigente -política, gremial, empresaria-, sostenida y mantenida por las corporaciones que despreciaron e ignoraron históricamente las necesidades, las apetencias y los sueños del pueblo argentino.

Silvia Torres


1 comentario:

Michael Madison dijo...

Comenzamos la Resistencia. Patria o colonia. Luche y vuelve.